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  • Concurso Raz Surf Camp

Mi segundo hogar

Historia escrita por Claudia Souto Somoza | 06/06/2013

El ocho de agosto de 2011 me subí por primera vez a una tabla en Lanzarote, desde aquel día me cambió la vida.
Tan sólo recibí dos clases en la isla de un profesor Francés, junto a un grupo de alemanes y que todos me hablaban en inglés.
Al volver a Galicia, fue tal mi adicción a este deporte que no podía parar. Tenía la necesidad de volverme a subir en una tabla y cabalgar las olas. La solución a mi obsesión con lo que ahora ya considero mi estilo de vida, mi la consiguió el Raz Surf Camp.

Mis padres contactaron con Alejandro para recibir clases de un monitor y que me alquilaran el material.
Y allí fui yo a la playa de Razo, la primera playa a la que fui en mi vida, allí me encontraba yo de nuevo. Un mar diferente con personas nuevas que no conocía de nada.
Al llegar me recibió Olalla, ella fue la primera monitora que me dio clase en Razo. Me acuerdo perfectamente de aquel día. Era a principios de septiembre y no hacia precisamente calor pero brillaba el sol. El mar estaba revuelto y desordenado, lleno de algas y con corrientes fuertes. La clase fue perfecta después de casi un mes sin surf volvía al agua.
Después de Olalla vino Diego. Le debo mi vida a Diego, durante más de un año todos los findes de semana Diego venia conmigo a Razo a darme clase. Él fue el que me ayudó a progresar en este deporte, el me enseñó todo lo que se sobre el surf, el mar y concretamente de Razo. Hiciera frio, calor, lloviera, granizara…todos los sábados Diego se metía conmigo en el agua. El me dio la esperanza, me convenció de no rendirme nunca en el surf.
Solo hubo dos ocasiones en las que por las razones que fueran Diego no me pudo dar clase. Para sustituirle estaban Hugo y Rodrigo que me dieron una clase cada uno.
Raz Surf Camp se convirtió en mi segunda casa, allí pasaba yo todos los sábados y algún que otro domingo.

Llegaba el verano y decidí apuntarme al camp 7 donde conocí a muchísima gente, grandes y maravillosas personas.
Durante esa semana me tocó en el grupo de perfeccionamiento por lo que Fabián me dio clase. Él me ayudó sobre todo con la técnica y a superarme a mí misma.
Gracias a Raz Surf Camp también conseguí mi tabla, mi preciosa y querida tabla. El modelo me lo recomendó Diego, y estando en el camp me llegó por lo que la estrené por primera vez en Razo ante los ojos de todos los monitores. En honor a esta gran familia mi tabla lleva pintado por delante y por detrás “RSC”.

Ahora al tener tabla propia y conocer la técnica se podría decir que soy más independiente. Aunque dejara de ir a clases durante el invierno cada vez que entro al agua me acuerdo de todos los monitores, y sobre todo esa primera clase de iniciación que ya por tantas veces que me la han repetido podría hasta darla yo.
En menos de dos años y medio he pasado por prácticamente las manos de todos los monitores y esto no se acabó aquí.

Sinceramente Raz Surf Camp me ha cambiado la vida. Esta experiencia es digna de que la viva todo el mundo.
Muchas gracias Razo, muchas gracias a todo el equipo de Razsurfcamp , muchas gracias a Olalla,Hugo,Rodrigo,Ángel,María,Katiana,Alejandro,Carlos,Arturo,Eva,Fabián y en especial a Diego mi gran profesor, muchas gracias por cambiarme la vida, muchas gracias por ayudarme a cumplir mi sueño ,gracias.
Y no dudéis que ahí me tendréis año tras año en el camp.

Claudia Soto